Franco A. Fogliata

Ingeniero Agrónomo

Recientemente ocurrieron cosas que desconciertan en el tema de los biocombustibles. Mientras el mundo avanza en ese sentido, aquí no vemos esa misma tónica y sobre todo con los porcentajes de las mezclas, cuando están dadas todas las condiciones para aumentar las mismas – ya sea en el bioetanol o en el biodiésel - y en nuestro país no sucede eso. Es una mirada objetiva y sobre todo contando con los cultivos agrícolas adecuados para ello y las capacidades fabriles no aprovechadas totalmente. Ahora daremos preferente atención al biodiésel, por cuanto Argentina es gran exportador pero no consumidor.

En el caso de las exportaciones, ahora surgieron cosas tipo de políticas internacionales que conspiran contra la misma y sobre todo relacionado con el reciente Acuerdo aprobado del Mercosur – Unión Europea, que nos referiremos más adelante. Las estadísticas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) revelan los curiosos vaivenes en cuanto al porcentaje de la mezcla del biodiésel en el país. Ahora está en 7,5%, pero en el ínterin, durante el 2021 era el 10%, luego bajó al 7,5%, pero por Resolución de Energía 438/22 le agregan 5% y entonces alcanzó el 12,5%. Fue más raro, cuando desde octubre 2022 lo descienden a los actuales 7,5%. En otros países están entre 15 al 20 %. La producción nacional tuvo su récord en 2017 (según BCR) con 2,8 millones de toneladas del biodiésel y de ello se destinaron 1,2 millones/t al mercado interno, pero en 2024 este consumo bajó a 710.000/t. Fuerte descenso. La “capacidad de producción anual” está en 4,6 millones/t, lo cual expresa que existe capacidad fabril “ociosa”. La consultora “Oil World” indicó para 2025 una producción nacional de 950.000/t (nota: para pasar a m3 se toma en cuenta la densidad del diésel que es promedio 850Kg/m3). Las normas IRAM de Argentina dicen 875 a 890 Kg/m3.

Política actual de los biocombustibles

La producción argentina comenzó en 2008 en la provincia de Santa Fe y luego se fueron agregando otras como Buenos Aires, Santiago del Estero (con capitales tucumanos), San Luis, La Pampa, etc. Santa Fe, que tenía el 89% de la producción en 2010, bajó al 49% en 2025, pero el grueso de las exportaciones son de allí. La producción mundial, según “Oil World”, está en 62 millones/t.

Tendencia al crecimiento

Lo notable es que los países con grandes producciones también bregan por seguir aumentando las mismas y sus % de mezcla. Claros ejemplos son los EEUU y la UE con 15 millones/t cada uno, Indonesia con 13 millones/t, Brasil con 8 millones, etc. Argentina no está en ese grupo. Pero muy recientemente, la consultora “Safras y Mercados” y la Cámara de PyMEs Regionales que elaboran biodiésel, indican que desde noviembre 2025 Argentina inició un proceso de crecimiento de la producción, normalizándose la misma hacia 2026 y ubican esa producción en 2,5 millones/t, agregando con un proyecto de corte del 15% en 2027 y para el 2030 hacer un “Bio-jet” para la aviación. Noticias positivas.

Las perspectivas sobre los biocombustibles

Vale aclarar ahora que se emplean distintos cultivos para obtener el aceite necesario para la producción del biodiésel, como la soja, la colza (o canola en la UE), el aceite de palma en Indonesia, etc. Argentina la produce de soja y en 2017 tenía una participación del 7,8% en la producción mundial y bajó al 1,8% en 2024. Las exportaciones también tuvieron muchos altibajos. En 2022 el país exportó 1.240 millones/t y permitieron así el ingreso de U$S 1.832 millones superando en ese entonces al complejo de cebada, pesca, lácteos, siderúrgicos, etc, pero en 2024 solo se exportaron unas 310.000/t y el consumo interno con 710.000/t. La UE siempre fue el principal cliente del producto argentino en biodiésel de soja, solo superada por la harina de soja, en tanto el mercado de los EEUU permanece cerrado, pero tal vez se revierta en base al reciente Acuerdo de libre comercio. Esperemos.

Actitud insólita

Sin embargo, estos últimos días surgieron noticias que ensombrecen el panorama. ¿Por qué? Resulta muy llamativa la actitud asumida estos días por una Comisión de la Unión Europea, quienes clasificaron a la soja “como insumo ambiental de alto riesgo”. De esta forma se afectaría totalmente la exportación de nuestro biodiésel a la UE pues está elaborado en base al aceite de soja y era su principal destino. Esa es una definición totalmente absurda y rebuscada desde el punto de vista técnico-científico y se contradice por cuanto la UE es gran importador de nuestra harina de soja ¿Cómo se explica esto? En la UE no se cultiva soja por un viejo acuerdo comercial con los EEUU y a partir de allí le dieron gran impulso al cultivo de la colza o canola para obtener aceites con distinto uso. Ya sea consumo o para fabricar biodiésel, etc.

Lo insólito del documento denominado ILUC (cambio indirecto del uso del suelo) es que tiene una metodología muy rara para evaluar ese impacto ambiental de los cultivos destinados a los biocombustibles. Incorporando la soja en ese grupo (lo equipara con el aceite de palma), lo que logran es defender a ultranza el cultivo de la colza. Esto no es nuevo. El suscripto, en su libro de “Biocombustibles” del año 2009, ya abordábamos el tema en el sentido que la UE defendía y promocionaba con subsidios a sus productores, para aumentar el cultivo de la colza. Se basaba en un índice técnico llamado “índice de yodo” (o iodo), para proteger al cultivo frente a otros cultivos –en especial la soja-, poniendo que ese índice no podía superar el valor de 120 puntos. Era la categoría de aceites “semi-secantes”. Dicho índice en la colza es 102, y la soja varía entre 124-136. De esta forma, ya en aquellos años (2009-10) imponían restricciones a otros biodiésel hechos con aceites que no fuesen de colza, con cargas impositivas, etc. y así se afectaba importar el producto en base al aceite de soja. Era una típica “barrera-paraarancelaria”. ¡Hace 26 años!

Cambios en la ley de biocombustibles

Por otro lado, en la densidad de ambos aceites no hay mucha diferencia. En promedio la colza tiene 0,915 y la soja 0,920. Otro ejemplo interesante entre ambos cultivos son los Rtos. potenciales del biodiésel que puede obtenerse por hectáreas y que publicó el INTA. La soja, con 420 l/ha y la colza, con 1.100 l/ha. Hoy en día esa medida anunciada por la UE es definida por Ciara (Cámara Industria Aceitera República Argentina) como una “barrera comercial encubierta” y va a perjudicar a nuestro país en unos U$S 350 millones /año por no exportar el biodiésel en unas 1,2 millón/t y afectando la inversión de las plantas fabriles, etc. También en Ciara tienen una mirada y opinión muy clara sobre este nuevo y sorprendente informe de la Comisión UE, en el sentido que puede tener “un trasfondo político” debido al reciente Acuerdo Mercosur-UE, para aplacar un poco la furia de los agricultores europeos.

Posible conflicto

Pero puede derivar en un conflicto internacional, sobre todo teniendo en cuenta que Argentina y Uruguay ya transformaron en leyes nacionales dicho Acuerdo y por lo tanto los países afectados pueden recurrir con denuncias ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), como ya ocurriera en años anteriores cuando la UE fue denunciada ante la OMC por los enormes subsidios que favorecían la exportación de azúcar, algodón, etc. y distorsionaba los mercados internacionales. Actualmente la provincia de Santa Fe ya anunció oficialmente –como principal afectada- que justamente junto al sector privado y la Cancillería, llevará el caso ante la OMC.